Invitaciones de boda

Mucho más que comunicar los detalles de tu enlace

Cómo hacer las invitaciones de boda

Todos los detalles que tienes que tener en cuenta

Invitaciones de boda

La invitación de boda es mucho más que una cartulina en la que comunicamos a nuestros invitados con cierta formalidad los detalles de nuestro enlace matrimonial. Es una pieza fundamental de toda la organización de la boda: en cierta medida es la primera impresión que reciben nuestros invitados de todo el acontecimiento y a la larga, junto con las fotografías, vídeos y nuestras vivencias será uno de los recuerdos más entrañables de ese día tan especial.

El estilo
El protocolo más clásico exige una discreta sobriedad elegante en el estilo de nuestras invitaciones de boda. Sin embargo no debemos olvidar que una boda no deja de ser nunca una ceremonia muy personal y tampoco es un disparate que la invitación refleje en cierta medida la personalidad de la pareja. Los catálogos modernos de invitaciones de boda aportan un amplio abanico donde escoger, pero no perdáis la perspectiva de que se trata de una comunicación que trasladará dos tipos de información:

Es importante que los novios estén de acuerdo en todos los elementos de estilo: color, gramaje y calidad de la cartulina y sobre, tipografías y colores de la impresión, redacción y composición de los textos. Si hay discrepancias y nos permitís un consejo, recordad: menos es más; ante la duda apostad siempre por la sencillez y la sobriedad.

El plazo
La mayoría de invitaciones de boda proceden de catálogos de firmas especializadas que son personalizados en un proceso de imprenta con los datos de nuestro enlace. Así que a la hora de encargar las invitaciones de boda teneís que contar con muchos procesos distintos: hojear modelos y formatos; llegar a un acuerdo, redactar los textos y elegir la composición, colores y tipografías; correción de posibles erratas, encargar las invitaciones; que el distribuidor tenga stock o en caso contrario lo reciba; que os impriman vuestras invitaciones y que os aseguréis de que están libres de errores -en caso contrario hay que volver a empezar- y por supuesto tenéis que contar con el tiempo necesario para hacer la ronda de entrega en mano de los más cercanos y por correo postal el resto. Así que no os exagero si os recomiendo que empezéis con al menos 4 ó 5 meses de antelación. Por supuesto si somos capaces de conformarnos con los modelos que haya en stock y todo va sobre ruedas ese tiempo resultará excesivo pero nunca está de más tenerlas antes.

Invitaciones de boda por Internet
Como véis es un proceso largo, que puede complicarse a veces en provincias pero al que afortunadamente Internet también ha ayudado a facilitar: muchas empresas prestan el servicio a distancia con mucha solvencia. Estad seguros antes de hacer el encargo definitivo de que habéis comparado precios y calidades de varios proveedores antes de escoger uno; visitad todos los que podáis, vuestra percepción es importante; investigad un poco entre conocidos o también en buscadores, foros de internet y sitios de opiniones a ver qué piensa la gente de ese proveedor, y no dudéis en preguntarles todo lo que necesitéis.

¿Cuántas invitaciones de boda encargamos?
Como nos vemos obligados a encargar las invitaciones de boda con antelación y teniendo en cuenta que, como en cualquier proceso de imprenta, luego nos costará mucho más caro pedir unidades sueltas; es mejor pedir más invitaciones de boda de las que necesitamos. Tendremos en cuenta que habrá un número que nosotros y los más cercanos querrán guardar como recuerdo y, sobre todo, invitidados y compromisos de última hora que nunca aparecen en las previsiones iniciales. Así, puede parecer obvio, pero recuerda que sólo se entrega una invitación de boda por pareja o familia invitada.

¿Qué poner? Los textos de una invitación de boda
Nuevamente, no hay fórmulas únicas y el propio estilo de la ceremonia y la celebración van a condicionar en gran medida el grado de formalidad de la invitación. Si nos atenemos al protocolo clásico tenemos que ser conscientes de que son los padres de los novios los que realizan, y por tanto encabezan, la invitación. Sólo en el caso de segundas nupcias son los propios novios quienes realizan la invitación. Así, una invitación clásica está compuesta por:


¿Puedo poner una cuenta corriente o tarjeta de lista de boda?
Es sólo un consejo pero yo os recomiendo que no adjuntéis esa información en ningún caso con la invitación. No cabe duda de que de igual manera que la lista de boda que en un primer momento estuvo tildada de cierto mal gusto y acabó imponiéndose con absoluta naturalidad en la gran mayoría de las bodas, el uso de una cuenta corriente en la que los novios reciben regalos por parte de los invitados también ha ido ganando terreno y tiene cada vez más aceptación. Sin embargo no hace falta que pongáis una cartulina con esos datos. Creedme: la mayor parte de la gente no es tonta y asume el regalo como algo propio de las bodas y os preguntarán. En ese caso ya le podeis dar con la mayor naturalidad los datos necesarios.



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